Santo Domingo, RD – El escritor y consultor internacional en hospitalidad Walter
Geanfrancisco llamó a fortalecer la formación en servicio y las relaciones laborales dentro
del sector gastronómico dominicano, durante su clase magistral “Gastronomía emocional:
el trato antes que el plato”, impartida en Atracciones El Lago.
La jornada, en la que compartió sus reflexiones sobre el panorama actual de la
gastronomía dominicana, fue coordinada por la Escuela de Alimentos y Bebidas AyB
Masters junto a la Fundación Sabores Dominicanos, y contó con la participación de
representantes del sector gastronómico, turístico y hotelero del país.
Con más de tres décadas de trayectoria en Europa y América, Geanfrancisco destacó que
el principal desafío del sector local es profesionalizar el servicio. El consultor, quien se
presentó como alguien que “viene del futuro” por haber superado numerosos errores y
fracasos en 35 años de carrera, posee una dilatada experiencia que incluye haber sido,
con 29 años, el director más joven de un club de alto renombre en Marbella, España.
Durante su visita a la República Dominicana, Geanfrancisco notó profundas deficiencias
en el sector local: “He notado que la gente tiene más ganas que conocimiento. Hace falta
escuela, formación constante y comprensión mutua entre empresarios y empleados”. Esta
carencia formativa se agrava por la confusión generada por la televisión y las redes
sociales, que han impulsado la "cocina creativa" y la cultura de los “egochef,” forzando a
los negocios a ofertar platos internacionales complejos que ni los chefs ni el personal
conocen a fondo.
El especialista subrayó que mejorar la atención al cliente y las relaciones humanas
impactará directamente en la satisfacción de los comensales y en la reputación del país
como destino gastronómico. “Si mejoramos el servicio y la relación entre empleados y
empleadores, habremos avanzado un montón”, agregó.
La Importancia del Liderazgo y el Salario Emocional
Autor de cuatro libros y creador del concepto de “gastronomía emocional”, Geanfrancisco
propone conectar la experiencia culinaria con el valor humano del servicio, promoviendo
una hostelería más auténtica y consciente donde, como afirma, el trato precede al plato.
Durante su presentación, Geanfrancisco enfatizó que el problema central de la rotación de
personal y la falta de compromiso reside en la gestión y el trato a los empleados. Se
señaló que, mientras en otros lugares el “salario emocional” es crucial, en el país es muy
bajo.
El consultor identificó que en la industria local existen “jefes” en lugar de “líderes,” lo que
resulta en una gestión de mando autoritaria. Para cambiar esto, Geanfrancisco
recomienda aplicar una gestión que trate al empleado como una persona integral,
consciente de su realidad fuera del trabajo. En sus procesos de contratación, preguntas
como "¿Con quién vives?" y "¿Cuáles son tus pasatiempos?" son esenciales, ya que un
empleado empieza a trabajar desde que se levanta en su casa.
“No puede venir una persona a trabajar preguntando solamente cuánto tiempo de
experiencia tienes o si sabes llevar la bandeja,” afirmó. En su propia experiencia, el
cuidado hacia el personal se traduce en que ellos cuidan el negocio como si fuera propio.
Diagnóstico del Servicio Local
Geanfrancisco reveló que, previo a su masterclass, realizó un estudio de inmersión
visitando varios restaurantes locales, obteniendo una "radiografía bastante penosa" del
servicio. Citó como ejemplo la incapacidad del personal de servicio para asistir en
necesidades básicas, indicando la falta de un manual operativo y seguimiento de
procesos.
A pesar de las deficiencias, resaltó la calidez y cercanía del público dominicano como una
fortaleza que, al profesionalizarse, puede convertir a la gastronomía local en un referente
regional.
Geanfrancisco concluyó que el acto de servir debe ser visto con dignidad. “Para mí, como
persona, como individuo, no existe absolutamente nada más útil en mi vida que servir.
Nada,” sentenció, llamando a los profesionales a acercarse a la mesa con “la cabeza en
alta” y “pecho erguido”.